El creciente mercado de los teléfonos celulares y Smartphones está formando una útil moda que facilita la comunicación entre las personas. Sin embargo, muchos usuarios corren el peligro de estar volviéndose adictos a este tipo de aparatos.
El uso inmoderado del teléfono celular o móvil es una clase de adicción a la tecnología que puede contribuir a desarrollar actitudes de dispersión, ansiedad e intolerancia. Son más vulnerables las personas jóvenes, que desean tener siempre la última versión tecnológica, con lo que sienten que mejora su status y su autoestima, y no pueden tener ratos de silencio y de soledad, que permiten pensar, hacer tareas cotidianas, dedicar un tiempo a la lectura o ser más uno mismo.
Esta adicción a las nuevas tecnologías se puede dar por una falta de objetivos o por la inestabilidad de la persona ante tantas incertidumbres que debe afrontar. Los malos habitos en el uso estar acentuados por una baja autoestima o por el exceso de extroversión, según un estudio realizado por la Universidad australiana de Monash, en Melbourne.
Las nuevas tecnologías ofrecen muchas posibilidades de bien social, pero al mismo tiempo pueden esclavizar a muchos individuos ante un computador o un celular y abocarlas a un diálogo frenético hombre-máquina que hace que pasen largos ratos en esta actividad. No es necesario decir que el uso exagerado del teléfono móvil puede obligar a muchos a estar colgados de él en largas conversaciones para expresar cosas banales.
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